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A Quiet Passion, Terence Davies, 2016

A Quiet Passion (Terence Davies, 2016)

Especial Festival de San Sebastián 2016

Por Daniel Valdivia

Adaptar al cine la poesía de Emily Dickinson (1830-1886) no es tarea fácil, quizás por ello el británico Terence Davies ha decidido que la mejor manera de plasmar en imágenes el poderío de su literatura es desde su persona, es decir, desde el biopic. A Quiet Passion retrata la vida de Dickinson desde el punto de vista de la heroína inconformista. La vida solitaria de la poeta, pues un trauma juvenil la obligó a retirarse de la sociedad, sumerge la película en un estancamiento en el que el director de The Deep Blue Sea (2011) se desenvuelve como pez en el agua.

 

Terence Davies es un cineasta de ritmo singular. La inmersión del espectador es toda o ninguna, no hay medias tintas. Los largos planos y las lentas panorámicas permiten el espléndido lucimiento de la fotografía de Florian Hoffmeister, así como de la espectacular dirección de arte. Mención aparte merece la recuperación de una actriz a menudo olvidada por su encasillamiento en la serie Sex in the city (Darren Star, 1998-2004), Cynthia Nixon, que elabora una interpretación de Emily Dickinson que a buen seguro obtendría una buena cosecha en la temporada de premios si no fuera por el poco carácter comercial de las películas de Davies.

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El cine de Davies se ve a menudo abocado a una voluntad poética en su puesta en escena por encima de todas las cosas. Sin embargo, A Quiet Passion relega lo poético al texto de los intérpretes y a la voz en off de Nixon, encargada de recitar la obra poética de Dickinson. Pero el film contiene un momento de algo que podríamos considerar mágico y que sorprende (positivamente) encontrar en el cine de Davies: el uso de la elipsis mediante el efecto digital del morphing

 

Lo más negativo del film es que el interés por conocer la obra de Dickinson se ve diluido a medida que avanza el metraje. La soledad y la deriva que va cogiendo la vida de la escritora hacia los últimos años de su vida impiden una aproximación más idílica. Porque leer la obra de alguien a quien no soportamos no es plato de buen gusto para nadie. Es una pena, porque la juventud de Dickinson es apasionante.

 

La vertiente política de su pensamiento es una lección todavía hoy necesaria. Entender a Dickinson como una de las fundadoras de la gran literatura americana es entender la historia de su país. La inclusión en la narración del film de la Guerra Civil americana permite entender que la abolición de la esclavitud es sólo el comienzo de una lucha por las libertades de colectivos que todavía hoy no ven reconocido su trabajo. Porque como deja intuir Davies, que es el fin de la esclavitud sino la inauguración de la lucha de la mujer.