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Manda huevos, Diego Galán, 2016

Manda huevos (Diego Galán, 2016)

Especial Festival de San Sebastián 2016

Por Daniel Valdivia

Recientemente se ha abierto un viejo debate sobre la moralidad implícita en programar en televisión películas abiertamente fascistas como Sin novedad en el Alcázar (Augusto Genina, 1940) o Raza (José Luis Sanz de Heredia, 1941). Voces de la izquierda española culpan a Televisión Española de programar en su espacio Historia de nuestro cine películas de ideología franquista. La solución parece ser clara y debería estar en la correcta contextualización de las imágenes, pues para bien o para mal ilustran tan bien como lo puede hacer el papel impreso la historia reciente de nuestro país. La vieja izquierda obvia que Historia de nuestro cine es un programa que cuenta con una detallada contextualización de las películas, de modo que el espectador no debería verse implicado emocionalmente en la ideología franquista presente en algunos films.

 

Durante muchos años, Televisión Española ha producido otro programa de cine en el cual las dosis de contextualización también eran muy elevadas. Sin embargo, ese contexto obedecía a otros criterios mucho más censurables, pues Cine de barrio sí contenía grandes dosis de ideología en su apología del folklore nacional surgido de la dictadura. Historia de nuestro cine y Cine de barrio son quizás los dos extremos de programas historiográficos en cuanto a ideología y, por qué no, vocación de servicio público.

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¿Y esto qué tiene que ver con Manda huevos? El exdirector del Festival de San Sebastián Diego Galán ha realizado una película de found footage para retratar o explicar la historia de España desde la representación del género masculino en su cine. La película realiza un viaje a través del cine español desde 1940 hasta la actualidad de forma prácticamente cronológica y temática. La estructura del film se aleja completamente de otros films historiográficos más cercanos al ensayo como los de Godard o Mark Cousins y basa su estructura en el típico esquema de libros de texto producidos por la Lomce. Es decir: dictadura, desarrollismo, muerte de Franco, democracia. El montaje pretende una supuesta objetivación y neutralidad de la historia que no hace nada bien a la película, pues la misma historia de España imposibilita la neutralidad. 

 

Galán ya probó la misma fórmula en Con la pata quebrada (2012). En ésta la fórmula era genéricamente opuesta ya que el objetivo era realizar un retrato de la posición social de la mujer en nuestro país a partir de la historia cinematográfica del mismo. Manda huevos incluye un segmento dedicado a la violencia machista. La película se lamenta de que todavía hay demasiada violencia machista en nuestro país y que hay que erradicarla. Y chirría. Lo hace porque durante todo el film asistimos a imágenes de violencia que la película no trata como tal, normalizando en muchos momentos la posición opresora del hombre. Saber que los productores ejecutivos son Enrique Cerezo y Agustín Almodóvar quizás nos hace comprender mejor por qué existe Manda huevos.