portada LUSSAS foto de Hélène Motteau

Fotografía del festival por Hélène Motteau

Otro tipo de festival

Les états généraux du film documentaire (Lussas)

Por Francesca Mas

Sí, la difusión del cine documental es complicada y para ver documentales en gran pantalla a menudo tiene que pasar por circuitos independientes del cine comercial.  Por supuesto, los festivales de cine documental son la mejor oportunidad para descubrir películas inéditas, imposibles de encontrar fuera del ámbito festivalero. Por eso, Docs Barcelona, Documenta Madrid, FID Marseille, Cinéma du réel o Doc Lisboa son, para citar unos cuantos, festivales europeos a los que estamos llamados todos los amantes del cine documental.

 

Sin embargo, hoy no quiero hablar ni de Barcelolna, ni Madrid, ni Marsella, ni Paris ni Lisboa, quiero hablar de Lussas, un pequeño pueblo situado en el norte de la Ardèche, una región de Francia donde, entre montes y viñedos, hay algo que se mueve cada agosto: tiendas de acampada, duchas colectivas, la marquisette (el cocketel ardéchois por excelencia), teatros rurales, ateliers, encuentros profesionales y más de 200 films documentales. Lussas se aleja de la gran ciudad y acoge otro tipo de festival: Les états généraux du film documentaire.

 

Les états généraux… es un festival aún demasiado desconocido en el ámbito internacional pero considerado uno de los más importantes de Francia. Siendo un festival no competitivo, tiene por objetivo defender y valorizar el documental de autor y presentar el panorama anual de la creación documental. ¿Los organizadores? La asociación Ardèche en Images que junto a otras actividades (la escuela de cine documental, la organización de proyecciones en la región, la formación y acompañamiento equipos profesionales…) se ocupa de convertir Lussas en el popularmente conocido village-cinéma.

 

Para esta edición, que ha tenido lugar entre el 20 y el 26 de Agosto, los programadores nos recuerdan que “no han buscado documentales que desentierren las buenas causas, no buscan películas de intervención sino películas que anuncian un mundo, poéticamente y políticamente.”  El resultado ha sido una programación dividida en secciones como: Historia de Polonia, Ruta por el Liban, Experiencias de la mirada, Documentales del Mundo, Territorios de la memoria y fragmentos de una obra: retrospectivas de Guy Sherwin y Peter Nestler. De duraciones varias, entre ficción y documental, autobiográficos, cine directo, sonoro o mudo… da igual el formato.  Allí, por citar unas cuantas, me he encontrado con películas como Ça parle d’amour (2016, Joseph Truflandier) en el que dos chicos se proponen enamorarse siguiendo un esquema predefinido: pasión, intimidad y compromiso, una reflexión a la que todos le hemos dado vueltas alguna vez: el amor ¿construcción o pasión?

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Ça parle d’amour, Joseph Truflandier, 2016

O también, un antiguo film (1963, Peter Nestler, Marianne Butler, Kurt Ulrich) en el que se muestra la vida de una escuela alemana a partir de las redacciones de sus estudiantes leídas por ellos mismos. Y de Europa, a China, a Shibati, un barrio de la ciudad de Chongqing. En el film de Hendrick Dusollier, Derniers Jours à Shibati (2017), el director filma la desaparición del barrio y, por consecuente, la expulsión de sus habitantes de su mundo y su encuentro con una modernidad que no entienden, con mucho humor pero (en el fondo) tristeza. Y, finalmente, mi gran descubierta, el cine de Ruth Beckermann a partir de dos películas: Die papierene Brücke (1986) un viaje íntimo a través de la historia de la familia de la directora que nos lleva a una reflexión sobre la historia de los judíos de Europa central y de la pertenencia a un lugar u otro. Y su (increíble) última película Die Geträumnten en la que dos actores se encuentran en un estudio de grabación para leer la correspondencia (entre 1947 y 1967)entre los poetas Paul Celan e Ingeborg Bachmann. Recurriendo otra vez a la memoria (des del presente), hoy los dos actores se captivan por las emociones tormentosas de los poetas quedándose fascinados y, a la vez, extraños a esa historia de (des)amor, a la vez que ellos mismos empiezan a conocerse.

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Die Geträumnten, Ruth Beckermann, 2017

Chantal Akerman decía que el único deber de un cineasta es el de hacer mover las formas y en Lussas se piensa en ella, constantemente.  A la búsqueda de cualquier tentativa formal, de una programación valiente con puntos de vista originales y, sobretodo, creando un ambiente festivalero muy particular…  Se mueve algo en Lussas:  entre proyecciones en sala, al aire libre o en casa de los vecinos, conciertos, cenas y, sobretodo, convivencia y encuentros. El cine documental sigue resistiendo, fuera de las convenciones, con otras experiencias, otros tipos de festivales.