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Tommy, Ken Russell, 1975

Discos Conceptuales, ‘rock operas’ y filmes

La translación narrativa de la música pop al cine

Por Quim Puig

Entre mayo del 2009 y mayo del 2010, Stuart Murdoch –líder del grupo escocés Belle and Sebastian– concibió para el sello Rough Trade el proyecto God help the girl compuesto por un álbum, un EP y tres singles. Se trata de un proyecto en el que experimenta con diferentes vocalistas femeninas y la música remite al pop femenino y a los all girls groups de los años 50 y 60, aunque hay que advertir que lo que Murdoch pretende va bastante más allá de la mera nostalgia, ya que busca una música vibrante y atemporal.

 

Este disco ha tenido una consecuencia cinematográfica en el año 2014, un filme titulado también God Help the Girl con guion y dirección del propio Murdoch, siendo además su ópera prima. El filme tiene como protagonista a una chica llamada Eve (Emily Browning) que vive en Glasgow. Eve es, como veremos, una joven dotada de una gran sensibilidad, y su música es la forma de dar salida a su mundo atormentado. Ocurre también que viene de una familia desestructurada con padres en bronca permanente y que está siendo tratada de depresión y anorexia. La acción transcurre a lo largo de un verano en el que conocerá a James (Olly Alexander) y a Cass (Hannah Murray), con los que compartirá pasión por la música. La historia finalizará con Eve yendo a Londres –ya superada la enfermedad– a estudiar en el conservatorio.

 

Cabe decir que hay aprecio entre los protagonistas, ya que lo que les une es la amistad y las ilusiones comunes. De hecho, tengo la impresión de que son precisamente un trío debido a que Murdoch no pretende hacer una love story ni tampoco usar el tradicional boy meets girl.

 

También creo que Murdoch pretende acercarse a un determinado arquetipo femenino a través del cine y la música pop y aquí podemos discutir si esta idea de la feminidad es cierta o no. Probablemente no lo sea, pero es que el filme no se remite tanto a la realidad como al imaginario pop. Y llegados a este punto, nos debemos preguntar si Murdoch ha pretendido hacer un musical y, más concretamente, un musical cinematográfico, y si formalmente ha salido con éxito del proceso. En este sentido las canciones de God Help the Girl brotan con naturalidad y cotidianidad, los personajes viven sus vidas normales y el contexto donde se desarrolla la acción es totalmente realista y reconocible. Por supuesto el sonido de Belle & Sebastian está presente en todo momento, pero eso es lógico porque, aun siendo God Help the Girl un proyecto en solitario de Murdoch, él sigue siendo su compositor principal y la banda también aparece en el filme, aunque en un segundo término.

God Help the Girl, Stuart Murdoch, 2014

God Help the Girl, Stuart Murdoch, 2014

Hay, además, un gag en el que se retratan las intenciones del director. Emily, James y Cass han repartido octavillas buscando aspirantes para la banda que han creado y son perseguidos por calles y parques por una multitud. En ella figura una “Julie Andrews” (así, con el nombre escrito entre comillas, es como figura en los créditos finales) que interpreta la mujer de Murdoch, Marisa Privitera, y que es icónicamente similar a la actriz británica encarnando a Maria en Sonrisas y lágrimas (The Sound of Music, Robert Wise, 1965).

 

El proyecto de Murdoch me ha recordado la existencia de una serie de películas que tienen su origen total o parcialmente en historias contadas en discos clásicos de la música pop. El caso, por ejemplo, del álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967) de los Beatles –del que se hizo un filme de título homónimo (Sargento Pepper [Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Michael Schultz, 1978])–, o de los álbumes Tommy (1969) y Quadrophenia (1973) de los Who, de los que también existe una versión filmada: en el primer caso tenemos la película Tommy (Tommy, Ken Russell, 1975) y en el segundo, Quadrophenia (Quadrophenia, Franc Roddam, 1979). ¿Y qué decir de ese The Wall (1979) de Pink Floyd convertido en Pink Floyd: El muro (Pink Floyd The Wall, Alan Parker, 1982)?

 

Alguien me puede objetar que Belle & Sebastian no juega en la misma liga que los Beatles, los Who o Pink Floyd y que God Help The Girl no tiene el estatus comercial y artístico de los discos que cito. Sin embargo, creo que estos aspectos son secundarios, ya que lo que me hace emparejarlos es el intento de contestar a la siguiente pregunta: ¿Qué supone en términos de cambio de lenguaje, de formato y tecnológicos convertir un disco en una película? Para contestarla vamos a examinar discos y filmes y luego procederemos a hacer un cuadro comparativo entre todos ellos que nos muestren las diversas posibilidades existentes.

 

La narración extensa en la música pop

 

En 1967 los Beatles graban Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Este disco convertirá al LP en el formato rey de la música pop en los siguientes veinte años. Es cierto que este ya existía desde finales de los 40, pero el disco de los músicos británicos le da el espaldarazo definitivo por encima de otros formatos como el EP o los singles. Y lo hace por varias razones:

  1. Convierte el diseño de la cubierta exterior del mismo (la forma) en algo tan importante como la música (el contenido) en términos artísticos.
  2. Es un disco conceptual, ya que su creación se planteó tal como indica Xavi Martínez «con un hilo conductor que aglutinara todas las composiciones, un trabajo uniforme y sin fisuras que contara una serie de historias y vivencias a través de las posibilidades que ofrecía la duración de un lp» (Díaz y Martínez, 2011:18). Hay que advertir, no obstante, que –en su acabado final– este disco de los Beatles no es totalmente narrativo ni ofrece personajes perfilados.
  3. Para bien o para mal legitima a la música pop como un producto adulto y respetable que puede ser juzgado por los criterios académicos y canónicos de calidad artística.

El paso siguiente de la narratividad está en las llamadas rock operas. Su formato equivale al de un doble LP y en él se ofrece un argumento definido, con diferentes personajes y una historia íntegra de principio a final. Los Who son los responsables de la que está considerada como la primera rock opera, Tommy (1969), y volverán de nuevo a la fórmula con Quadrophenia (1973). Pete Townshend es el creador de ambas historias, pero hay una diferencia narrativa importante entre las mismas:

  1. Tommy incluye algunos aspectos biográficos de Townshend, pero la acción comienza en la posguerra de la Primera Guerra Mundial. No será hasta la versión cinematográfica cuando se cambia la fecha hasta la Segunda.
  2. La Quadrophenia es un trastorno mental que hace que Jimmy, el protagonista de la obra, tenga hasta cuatro personalidades diferentes, correspondiendo cada una de ellas a cada uno de los miembros del grupo. Townshend aquí sí es totalmente autobiográfico de su pasado como mod, pasado que comparte con sus compañeros de banda.

Finalmente está el caso de The Wall (1979), obra compuesta mayoritariamente por Roger Waters y grabada y editada por Pink Floyd. Su protagonista, Pink, es un reflejo del propio Waters.

 

Diego A. Manrique define la grabación como:

una transposición autobiográfica de sus miserias alargadas a través de cuatro caras. Familia, guerra, colegio, sexo, trabajo: son los clavos que sujetan al protagonista a un mundo que detesta (…) todo lo que se respira es miseria, resignación y horror. Sin embargo el disco lleva vendidas 13 millones de copias –cantidad tabulada a principios de 1983– y sigue fascinando al público (Manrique, 1983: 49).

La ruptura posterior de Waters con el resto de la banda a mediados de los 80 explica la valoración que hace David Gilmour a Bernard Laforette de esta obra:

BL-Mientras que los primeros albumes de Pink Floyd eran conceptuales, “The Wall” es el primero que dispone de argumento más o menos convencional.

 

DG-Me gustaba la historia de Roger. No estaba totalmente de acuerdo con ella pero has de dejar que la gente tenga su punto de vista. (…)Mi visión de “The Wall” es hoy más amarga de lo que fue en su día. Ahora lo veo como un catálogo de personas a las que Roger culpa de sus propios fracasos en la vida, una lista de “me jodiste por aquí, me jodiste por allí (Laforette, 1996: 54).

Obsérvese que el periodista distingue entre álbum conceptual no necesariamente narrativo y álbum narrativo, al cual sin embargo no califica de rock opera. Hay que decir que ni Pink Floyd ni Roger Waters han utilizado este término para referirse a The Wall.

 

La traslación narrativa de la música pop al cine

 

El intento de llevar Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band a la pantalla es tardío y se debe a la voluntad del productor Robert Stigwood, que ha tenido una serie de éxitos importantes con los filmes Jesucristo superstar (Jesus Christ Superstar, Norman Jewison, 1973), Tommy, Fiebre del Sábado Noche (Saturday Night Fever, John Badham, 1977) y Grease (Grease, Randall Kleiser, 1978) y que desea seguir explotando el exitoso mercado del musical pop de los 70 para un público juvenil. Para ello encarga el guion a Henry Edwards, que pergeña una historia que intenta recrear el universo de los Beatles tanto a partir de la mayoría de las canciones contenidas en el disco de 1967 como de otras del mismo grupo. En definitiva, se acaba poniendo en pie lo que hoy en día denominamos un juke box musical, un musical construido a partir de canciones pop pero que previamente no tenían ni argumento ni conexión entre ellas. La conexión vendrá dada por ese argumento y por el uso de canciones, bien de un mismo grupo/artista (como es el caso que citamos) o bien de un mismo género (el caso de La era del rock [Rock Of Ages, Adam Shankman, 2012], donde todos los grupos son bandas de metal que sonaban en las FM americanas de los 80). Para los cuatro protagonistas del filme usan a Peter Frampton y a los Bee Gees –que en el momento del estreno son muy vendedores–, pero el filme resulta un fracaso crítico y comercial. Justo lo contrario que el disco de los Beatles.

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Pink Floyd The Wall, Alan Parker, 1982

Tanto Tommy como Quadrophenia han sido adaptadas al cine. Hay un matiz que las separa, solo la primera conserva su carácter de rock opera, mientras que la segunda incluye una historia dramatizada mezclada con canciones del disco y música de los 60. Detrás de Tommy están –además de los Who– el productor Robert Stigwood, ya mencionado, y el director Ken Russell, considerado en ese momento como un realizador polémico y escandaloso, capaz de mezclar lo kitsch y el mal gusto con lo esteticista y con una forma de filmar tan amanerada como impactante. Detrás de Quadrophenia, también además del grupo, está la figura del director, un entonces desconocido Franc Roddam, el cual venía de la publicidad y que haría con este filme su ópera prima; el mismo que años más tarde crearía para la televisión el reality Masterchef. El filme lleva incorporado un tagline: «A Way Of Life» (una forma de vida), ya que el protagonista Jimmy es un mod convencido. Sin embargo, a lo largo del filme vamos a ver cómo entra en crisis, y el final de la historia puede dejar al espectador un regusto amargo. De hecho, el propio Pete Townshend declara en la carátula del DVD: «Quadrophenia cuenta una historia universal: mod es una manera más corta de decir de decir “joven, guapo y estúpido”. Todos hemos pasado por ahí». Tanto un filme como el otro tuvieron éxito.

 

Finalmente cabe examinar Pink Floyd: El muro como un combinado entre la narrativa convencional del director Alan Parker, con tendencia al efectismo y a lo impactante; la animación a cargo de Gerald Scarfe, en una línea similar de onirismo agresivo; y una estética y narrativa propias del videoclip, que en 1982 estaba a punto de llegar a su mayoría de edad. La historia no se cuenta de forma lineal y se busca con frecuencia lo angustioso y aterrador en un contexto de locura cotidiana.

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BIBILIOGRAFÍA:

 

BAIRD, Roy; CURBISHLEY, Bill (Productores) y RODDAM, Franc. (1979). Quadrophenia [Película]. Reino Unido: The Who Films, Polytel.

 

DÍAZ, Alberto y MARTÍNEZ, Xavi (2011). Discos conceptuales: 150 títulos imprescindibles. Barcelona. Lenoir Ediciones.

 

GIBGOT, Jennifer (et al.) (Productores) y SHANKMAN, Adam. (2012). Rock of Ages [Película]. EEUU: New Line Cinema, Corner Store Entertainment, Material Pictures, Offspring Entertainment.

 

LAFORETTE, Bernard (1996). Pink Floyd: el extraño efecto de los rayos lunares sobre los hongos y otras extravagantes teorías astronómicas de Sir Arnold Layne. Ruta 66, nº123, páginas 48-54.

 

MANRIQUE, Diego A. (1983). La fábrica de ladrillos (discografía de Pink Floyd). Rock Espezial, nº15, páginas 46-50.

 

MARSHALL, Alan (Productor) y PARKER, Alan. (1982). Pink Floyd The Wall [Película]. Reino Unido: Metro-Goldwyn-Mayer.

 

MENDEL, Barry (Productor) y MURDOCH, Stuart. (2014). God Help the Girl [Película]. Reino Unido: Barry Mendel Productions, British Film Company, HanWay Films.

 

RUSSELL, Ken; STIGWOOD, Robert (Productores) y RUSSELL, Ken. (1975). Tommy [Película]. Reino Unido: Robert Stigwood Organization, Hemdale Film.

 

STIGWOOD, Robert (Productor) y SCHULTZ, Michael. (1978). Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band [Película]. EEUU: Robert Stigwood Organization.